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martes, 15 de enero de 2019

Cardenal Jorge Urosa Ordenó 15 Diáconos Permanentes en Caracas Venezuela en el año 2013


Arquidiócesis de Caracas

Durante la ceremonia fue leído un decreto mediante el cual se crea canónicamente la Escuela de Diáconos Permanentes “San Esteban”, cuyo primer director es el Padre Carlos Márquez, con sede administrativa y pedagógica en la Iglesia “El Buen Pastor” de Bello Campo.

Cortesía fotos y nota: Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 18 Noviembre 2013

Caracas, 18 de noviembre de 2013.- El Cardenal Jorge Urosa Savino, ordenó a 15 diáconos permanentes durante una eucaristía que presidió el sábado 16 de noviembre, en la Iglesia “Nuestra Señora de Chiquinquirá”, en la urbanización ‘La Florida’ de esta ciudad, destacando la ocasión “para que todos renovemos, valoremos y vivamos cada vez más intensamente la alegría de creer en el Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo”.

El Arzobispo de Caracas estuvo acompañado entre otros sacerdotes, por Monseñor Fernando Castro Aguayo, obispo auxiliar de Caracas y Monseñor Adán Ramírez Ortíz, canciller de la curia. Además, estuvieron presentes Monseñor Nicolás Bermúdez y el Padre Carlos Márquez, quienes asumieron la responsabilidad de formar a los candidatos a diáconos; así también un grupo de seminaristas, familiares de los nuevos ministros y fieles en general.


El calor humano que se vivió en “La Chiquinquirá” fue muy especial. Los ahora nuevos ministros de la iglesia llegaron a primera hora con sus familiares luciendo las impecables indumentarias que lucirían durante la ordenación, ceremonia que se realizó en un lleno total.


“Como Cristo, no a ser servido sino a servir”

El Cardenal Urosa refirió que “tras varios años de esmerada preparación en nuestra Escuela de Diáconos Permanentes, bajo la dirección del querido Padre Carlos Márquez con su equipo, y la supervisión de Su Excelencia Monseñor Nicolás Bermúdez Obispo Auxiliar emérito de Caracas, ellos han solicitado la ordenación, e incorporarse al número de diáconos permanentes de nuestra Arquidiócesis, para imitar a Cristo, que no ha venido a ser servido sino a servir”.

Explicó que los nuevos diáconos respondieron al llamado que Dios les ha hecho a participar en el ministerio ordenado de la Iglesia. “Esto es motivo de gran alegría y de esperanza para nuestra querida Iglesia (…) que, en medio de las dificultades, gracias a la acción del Espíritu Santo, vive, se renueva y crece”, dijo.

El Cardenal Urosa recordó que en Caracas los primeros diáconos se ordenaron en diciembre de 1974. “¡Con qué entusiasmo se prepararon esos cinco diáconos permanentes caraqueños! ¡Con qué entusiasmo el Cardenal Quintero primero, y luego el Cardenal Lebrún, acogiendo e implementando el Concilio Vaticano II, impulsaron esta iniciativa conciliar”. Agregó que “luego de ese primer grupo de 1974 se han ido ordenando algunos en años anteriores, y recientemente, en el año 2008  tuve el gusto de ordenar 3 diáconos más”.

Santos, Unidos y Serviciales


Recomendó a los Diáconos Permanentes, al igual que a Obispos, Presbíteros y Pueblo de Dios en general, el cumplimento de tres tareas básicas: la santidad, la unidad dentro de la iglesia y el servicio a imitación de Jesucristo.

En primer lugar habló de “aspirar siempre a la santidad, en el ejercicio de su trabajo diaconal y en su vida familiar. La meta de cada cristiano y  por ello, más exigente, para cada obispo, sacerdote o diácono, es siempre la santidad”.

Luego explicó que los “ministros ordenados obispos presbíteros y diáconos, formamos un solo cuerpo, y todos debemos estar siempre en comunión afectiva y efectiva con el resto de los ministros ordenados”. Recordó la insistente plegaria de Cristo en la Última Cena: “que todos sean uno, oh Padre, como tú y yo somos uno. Que todos sean uno, para que el mundo crea que tú me has enviado”.

En tercer lugar, los exhortó “a vivir en espíritu de oración, para imitar siempre a Jesús servidor en algo muy importante: el servicio del amor, de la misericordia y de la bondad”. En ese sentido explicó la importancia de que “todos los ministros ordenados nos caractericemos por la bondad y misericordia del Señor para con los fieles, en toda nuestra acción pastoral, en el trato con la gente y en toda nuestra vida”.

Gratitud a las Esposas


Luego de la imposición de manos y de la eucaristía, las palabras de agradecimiento correspondieron al Diácono José Rafael Frías Acosta, teniendo gran significado el momento especial cuando se refirió al acompañamiento de las esposas de sus colegas.

“Damos gracias a nuestros familiares, a nuestras padres y a nuestras madres. A nuestras esposas, porque a diferencia de lo que se dice: ‘que detrás de cada hombre hay una mujer maravillosa’, entre nosotros los Diáconos no es así, la esposa no está a la espalda del Diácono sino a su lado. Y al lado de cada Diácono diligente, santo por demás, está una esposa amorosa, generosa y orante. Reciban amadas esposas la expresión más grande y sublime de la gratitud de sus esposos Diáconos, quienes me han insistido con vehemencia los ponga sobre nuestros relieves en estas palabras. Bien se yo que esta asamblea aceptará que hayan intentado pagar así esta deuda del corazón”.

Inmediatamente ahondó en la responsabilidad del servicio, y parafraseando a San Agustín de Hipona, finalizó sus palabras diciendo: “Para Ustedes soy Diácono, con Ustedes soy Cristiano. Lo primero puede significar un peligro, lo segundo la Salvación. Alabado sea Jesucristo”.


Finalmente, Monseñor Adán Ramírez dio lectura al decreto mediante el cual se crea canónicamente la Escuela de Diáconos Permanentes “San Esteban”, cuyo primer director es el Padre Carlos Márquez, con sede administrativa y pedagógica en la Iglesia “El Buen Pastor” de Bello Campo.













Oración del Diácono Permanente


Dios y Padre Nuestro,
Fortalece con la gracia del Espíritu Santo
A todos los Diáconos de tu Iglesia, 
para que desempeñen con alegría,
fidelidad y en espíritu de comunión eclesial
su ministerio pastoral,
siguiendo los pasos de tu Hijo Jesucristo,
"que no vino a ser servido, sino a servir y 
dar su vida en redención de la humanidad" (Mc. 10, 45).
Te pedimos por las familias de los diáconos casados,
para que sean auténticas "Iglesias domésticas",
según el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret,
y de ella surjan vocaciones sacerdotales y religiosas.
¡Virgen María, Madre de la Iglesia
y Reina de los Apóstoles,
ruega por los ministros del Señor!
¡San Lorenzo, diácono y mártir,
ruega por los diáconos servidores del pueblo de Dios!
Amén.


lunes, 14 de enero de 2019

¿Qué es un diácono permanente?


Son hombres casados y de probada vida cristiana “que desean consagrarse al servicio del pueblo de Dios en la Iglesia”



¿Qué es un diácono permanente?

“Los diáconos son Ministros Ordenados, y pertenecen a la jerarquía de la Iglesia, como tal son clérigos, en virtud del Sacramento del Orden recibido”, explica.

El Concilio Vaticano II, esa gran asamblea ecuménica de la Iglesia convocada por el Papa Juan XXIII, y que se realizó desde 1962 a 1965, restableció el Diaconado “como un grado propio y permanente en la jerarquía”, dijo citando la constitución dogmática Lumen Gentium. No obstante, “las funciones y atribuciones del ministerio diaconal son muy poco conocidas por nuestra iglesia”, acota.

Tareas del Diácono Permanente

En torno a las responsabilidades que cumplirán los diáconos permanentes indicó que la primera es ser servidores en la liturgia. “Los diáconos permanentes tienen una participación importante y propia en las celebraciones litúrgicas; pero en ausencia del presbítero están llamados a presidir la comunidad cristiana que se reúne a orar, a escuchar y meditar la Palabra del Señor, y a recibir la Santa Comunión”.

La segunda es como maestros en la fe. “Deben llevar adelante iniciativas catequéticas especialmente en la formación de adultos; realizar homilías en concordancia con el presbítero; y ser ante todo ser ministros de La Palabra”. Añadió que “la proclamación del Evangelio es propia de los diáconos, quien estaría incompleto sin esta actividad”.

La tercera es el servicio en la caridad. “Los diáconos deben dedicarse al servicio de los más pobres y necesitados del pueblo de Dios haciendo presente a Cristo Servidor en medio de ellos. Estas actividades de servicio comprenden la visita a los enfermos, el acompañamiento de los ancianos y la organización de la caridad”.

Misión del Diácono

Dentro de la estructura eclesial, los diáconos participan de una manera especial en la misión de Cristo. “Es tarea de los diáconos, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse al servicio de la caridad”.
El Concilio Vaticano II, la Iglesia ha restablecido el diaconado “como un grado particular dentro de la jerarquía, aunque no por ello se debe dejar de pedir para que haya más vocaciones sacerdotales, ya las funciones de un sacerdote son más amplias, por ejemplo, para conferir el sacramento de la Confesión”. El diaconado permanente, puede ser conferido a hombres casados, y constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.
En efecto, es apropiado y útil que hombres que realizan en la Iglesia un ministerio verdaderamente diaconal, ya en la vida litúrgica y pastoral, ya en las obras sociales y caritativas, "sean fortalezcan por la imposición de las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado"

El ministerio del diaconado
El diaconado es una vocación ministerial, deriva su nombre del término ‘diaconía’ que significa servicio. El diaconado tiene tres dimensiones: el servicio de la Palabra de Dios, el servicio de la caridad y el servicio de la liturgia. Los diáconos pueden ser transitorios o permanentes. El diaconado de transición es el primer grado del sacramento del Orden. Los diáconos transitorios permanecen por un período determinado para completar su formación y ser ordenados sacerdotes. El diácono permanente es la expresión del ministerio ordenado colocado lo más cerca posible a la realidad secular y de la acción de los laicos, de tal manera que es un ministerio de cercanía. El origen del diaconado se encuentra en el libro de los hechos de los apóstoles en el que se dan cuenta de la elección de siete diáconos sobre todo para el servicio en la comunidad de las viudas, los huérfanos o desamparados y los hermanos más necesitados.

¿Qué papel juegan las mujeres en todo esto?
La esposa debe, no sólo estar de acuerdo y dar el visto bueno, sino que incluso tiene que firmar que acepta la vocación de su esposo. Han de ser conscientes de que va a suponer un sacrificio. Sin embargo, el matrimonio y la familia sigue siendo la primera vocación del diácono casado y bajo ningún concepto debe verse mermada, disminuida, o dificultada por ser diácono, sino todo lo contrario: ser diácono implica una actitud de espíritu de servicio, donde primero tiene que ejercerlo es en la familia, con su esposa, sus hijos y sus familiares. Pero va a suponer que también los fines de semana, cuando tenga que ejercer algún servicio o ministerio, eso restará tiempo a la familia. Así que la esposa tiene que estar en disposición de aceptar eso y apoyarlo.
En su vida cotidiana, hay diáconos permanentes profesionales de la medicina, arquitectos, y hay también hombres sencillos, gente que trabaja en el campo, profesores universitarios… De lo más variado.

¿Por qué es una vocación tan poco conocida?
En realidad, el diaconado tuvo una gran difusión en la Iglesia antigua, sobre todo en el ejercicio del servicio a los más necesitados. Luego, sobre todo a partir del siglo VII y VIII, con el surgimiento de todas las instituciones de la Iglesia que se ocupaban de los pobres, dejaron de ser tan necesarios. Pasó a ser simplemente un grado para acceder al sacramento del sacerdocio. Pero en el Vaticano II se volvió a reflexionar sobre los orígenes de la Iglesia y sobre el diaconado, y se estableció, a partir del año 1964, que se instaurara de nuevo el diaconado como un estado permanente en la Iglesia, que podían recibir, incluso, hombres casados. En la Iglesia antigua los hombres casados también recibían el diaconado.

Fuente: Diacono Permanente /  O.Revette 14.01.2019